arbol donde se extrae por destilación el aceite de moringa

Aceite de moringa

Gracias a los ácidos grasos insaturados y el ácido presentes en el aceite de moringa, otorgan al aceite de propiedades calmantes y emolientes que van muy bien en las pieles secas e irritadas que necesitan una protección extra de cuidado (útil en casos de exposición prolongada al sol o a irritaciones por fricción). El aceite de moringa ayuda a mantener la membrana de las células de la epidermis en un estado óptimo para que puedan combatir eficazmente los factores externos que irritan la piel. Habitualmente este aceite se aplica en la piel en caso de agrietamiento, irritación o picazón y en tratamientos de problemas de la piel tales como eccemas y psoriasis o como un complemento de cuidado diario, ya que es muy nutritiva. También se puede aplicar sobre el cuero cabelludo para reparar e hidratar el pelo.

Propiedades del Aceite de moringa

Además de ser muy nutritiva, el aceite tiene propiedades anti-oxidantes, gracias a los tocoferoles presentes en el aceite de moringa, que ayudan a luchar contra los radicales libres, logrando mantener una piel joven durante más tiempo y elástica.

Aceite de moringa para la piel


Las cualidades cosméticas del aceite de Moringa han sido conocidas desde hace mucho tiempo desde el antiguo Egipto. El aceite de Moringa es rico en tocoferoles, con propiedades anti-oxidante y anti-radicales que ayudan a mantener la piel sana y joven.

Hoy en día, las mujeres africanas suelen utilizar los beneficios de la moringa en el cuidado de la piel por sus propiedades calmantes, especialmente para aliviar exposiciones prolongadas al sol y la sequía. El aceite de Moringa es rico en fitosteroles que ayudan a mantener la membrana de la célula en estado óptimo, mejorando así la función de barrera de la piel y además reduce la velocidad de envejecimiento de la piel, especialmente indicado para pieles envejecidas prematuramente.

El aceite de moringa tiene propiedades que son capaces de suavizar la piel, así como de calmarla si se encuentra irritada y a aportarle una hidratación profunda a nivel celular. Gracias a todas estas propiedades que cuidan de nuestra piel, el aceite de moringa se puede usar de forma diaria y para realizar masajes por todo el cuerpo. Está especialmente indicado después de la exposición prolongada al sol.

Con la contaminación, los desequilibrios dietéticos o incluso el estrés, aportan deficiencias a la piel. Diversos minerales (calcio, hierro, magnesio, potasio, sodio …) son esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo y de la piel. Una piel perfectamente mineralizada se ilumina y se llena de vida. El aceite de moringa va a estimular los intercambios celulares y a promover la humedad natural de la piel.

Consejos de uso del aceite esencial de Moringa

Cara y cuerpoCabelloPieles problemáticas

Para la cara y el cuerpo

Se puede aplicar de forma diaria para obtener el máximo beneficio. En la piel limpia, se masajea en círculos toda la cara, insistiendo en las zonas secas y descamadas. Si queremos aplicarlo en el cuerpo, podemos mezclar 5 gotas de aceite de moringa en 10 ml de aceite de oliva o de almendras y realizar un masaje relajante y nutritivo para nuestra piel. También podemos añadir unas gotas a nuestra leche corporal hidratante habitual para mejorar la hidratación y las áreas secas como codos y rodillas.

Para el cabello

Se puede aplicar directamente sobre el cabello o en el cuero cabelludo, obteniendo mejores resultados si se deja el aceite de moringa durante un par de horas, para que pueda absorberse completamente en los folículos y en las células capilares. Otro modo muy efectivo de obtener todos los beneficios de la moringa es añadiendo un par de gotas a nuestro champú diario.

Para pieles problemáticas

El cuidado de la piel cuando se sufre de eczema o psoriasis no siempre es fácil y puede convertirse rápidamente en un problema de difícil solución que los productos en el mercado no son capaces de solucionar. Con el aceite de moringa y con mucha consistencia lograremos ver resultados en corto tiempo. Los masajes con aceite de moringa mezclados con aceite de argán y aceite de rosa mosqueta han demostrado ser eficientes, al aportar nutrición y regeneración en las pieles más sensibles. Masajeando el área con los aceites se estimula la circulación e hidratación a nivel profundo.

 

Obtención del aceite de moringa

El aceite de moringa procede del árbol de mismo nombre de la familia de los Moringaceae. Este árbol es muy común en la India y se encuentra presente en áfrica, Asia y América del sur, en climas que van desde los tropicales húmedos hasta los desérticos como el Sahara, gracias a que tiene unas grandes raíces que le permiten vivir durante meses sin agua. Hay 13 especies de árboles Moringa y alcanzan un tamaño que a veces supera los 10 metros. El árbol de moringa tiene poco follaje y sus flores son de color blanco. Además, produce una vaina como fruto.

El aceite de moringa se extrae mediante el prensado en frío de las semillas del árbol, con el que se logra mantener todas las propiedades presentes en las semillas. El aceite tiene un color amarillo dorado sin ningún olor característico.  El aceite de moringa está compuesto por una gran cantidad de esteroles, entre los que destacan el estigmasterol, el campesterol y el beta-sitosterol. Así mismo el aceite de moringa es rico en ácidos grasos insaturados, ácidos grasos saturados y ácido behénico, así como vitaminas A, B y C y varios minerales como el potasio o el calcio.

 

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